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La Huella que dejás

Hace unos días el mundo alcanzó los 8 mil millones de personas. En este artículo te invitamos a pensar: ¿qué lugar querés ocupar entre todas ellas?


No es lo mismo caminar sin rumbo que ser consciente del rastro que dejás. En este artículo te invitamos a pensar en cómo podés transformar los lugares que visitas, en el impacto ambiental que tienen tus acciones, en la influencia que tenés en la vida de las personas y en el poder de las decisiones qué tomás. Las huellas que dejás son lo que hace que tu paso por el mundo sea especial y son muchas más de las que imaginás, ¿pensaste alguna vez en todas las huellas que dejás?


Para empezar, nuestro impacto ambiental es una de las huellas a las que más le prestamos atención en una excursión por la montaña. Desde dejar basura entre los yuyos y contaminar la tierra, apagar mal un fogón que puede provocar un incendio forestal, hasta caminar fuera de la senda y modificar el paisaje; todo forma parte de tu huella y perjudica a la naturaleza.


El impacto ambiental de las actividades en la naturaleza es una problemática conocida a nivel mundial y para combatirlo, desde Estados Unidos, hacia el año 1990, desarrollaron el programa No Deje Rastro (en inglés Leave No Trace). Este consiste en siete principios que buscan que los caminantes reduzcan al mínimo su huella en la naturaleza, es decir, que no dejen rastro.


Los principios No Deje Rastro (NDR) son una manera excelente de cuidar la naturaleza, pero te propongo considerar otra cuestión:




¡Dejar rastro también puede ser para bien!


Justamente, una salida a la montaña es una oportunidad muy valiosa para hacer un favor por el lugar ¿Alguna vez viste un paisaje tan bello que quedó grabado en tu memoria? ¿Sos consciente de la huella que dejaste en ese lugar? Una aventura en la naturaleza es una experiencia que deja huella en tu vida y ese impacto es recíproco, porque ningún lugar queda igual después de que lo visitás y vos tenés el poder de dejarlo mejor de lo que estaba. El rastro que dejás es muy poderoso.


Asimismo, hay otro tipo de huella que es muy importante en lo que respecta al cuidado ambiental: la huella de carbono. El gas que consumís, la electricidad que usas, el transporte con el que te movés, los alimentos que ingerís y hasta la ropa que te ponés, son todas acciones que, de manera directa o indirecta, generan gases de efecto invernadero y contribuyen al calentamiento global. Tu huella de carbono se calcula midiendo las emisiones de gases de efecto invernadero de esas acciones que realizás día a día.


En esta página podés calcular tu huella de carbono. Conocerla te puede ayudar a tomar dimensión del impacto que tenés en el planeta. Al tomar decisiones conscientes sobre tus hábitos de consumo podés hacer mucho para reducir tus emisiones de carbono y dejar una huella positiva en el planeta.


¡Pero esto no termina acá! Tu rastro está por todos lados ¡Hasta leyendo este artículo estás dejando huella! Se llama huella digital y se compone de los datos que genera tu actividad en internet. Esta es una huella que consiste sólo en información, sin embargo, existen muchas más formas para hacer que tu paso por el mundo sea valioso.


Por ejemplo, dejás huella en las personas que conocés. Darle un consejo a alguien, hacerle un cumplido, contarle una historia, o simplemente escucharlo, son todas acciones que pueden influir mucho en la vida de una persona ¿No recordás a alguien que haya sido influencia importante en tu vida? Hacerse responsable de cómo tratamos a quienes nos rodean, es de las mejores maneras que tenemos para hacer nuestra huella valiosa.


En definitiva, no hay duda de que tus acciones impactan a tu alrededor. Imagínate la huella que dejás cuando plantás un árbol. Cuando escribís un libro. Cuando decís te quiero. Cuando tenés un hijo. Cuando decidís no prender fuego porque estás dentro de una reserva ambiental.


Caminamos por el mundo creyéndonos seres triviales, sin ser conscientes del poder de nuestros pasos, por eso te invito a que pienses en esta pregunta:


¿Qué huella estás dejando?


Nuestro planeta está lleno de paisajes hermosos y lugares increíbles para visitar, estar vivo hoy y acá es un regalo. Cuidar la Tierra y preocuparse por dejar un rastro memorable es una manera de agradecer el regalo. El escritor uruguayo Eduardo Galeano dijo: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”. Vos sos una de las ocho mil millones de personas que habitan la Tierra, tu huella tiene el poder de cambiar al mundo.


Entonces te hago otra pregunta:


¿Qué huella querés dejar?


Para concluir, más allá de nuestro paso por las montañas, la huella que queremos dejar tiene que ver con el propósito de nuestra visita. Por eso, además invitarte a conocer los siete principios No Deje Rastro, te queremos proponer los siete principios Deje Rastro Positivo:

  1. Demuestre cuidado por el entorno.

  2. Consuma de manera responsable.

  3. Escuche lo que los otros tienen para decir.

  4. Sea amable con quienes lo rodean.

  5. Aprenda de sus experiencias.

  6. Exprese sus ideas.

  7. Decida qué huellas va a dejar.

 

Escrito por Sofía Raffaele, estudiante de Letras en la Universidad de Río Negro, y con quien hemos compartido innumerables salidas de montaña durante su secundaria.



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